lunes, 22 de agosto de 2011
Capitalismo en E.E.U.U tiempo de crisis
Siempre que puedan elegir a los directores, se podría pensar, los accionistas mandan en la empresa. Eso sería factible si la titularidad corporativa estadounidense fuera concentrada y poderosa, y si los accionistas importantes fueran dueños, digamos, del 25 por ciento de las acciones de una compañía -una estructura común en la mayoría de los otros países avanzados, donde con más frecuencia familias, fundaciones o instituciones financieras tienen ese tipo de autoridad dentro de las grandes empresas. Sin embargo, éstas no son las únicas dimensiones a tener en cuenta cuando se juzga cuán capitalista es Estados Unidos realmente. Consideremos hasta qué punto manda el capital --es decir, los accionistas-- en las grandes empresas: si surge un conflicto entre los objetivos del capital y los de los gerentes, ¿quién gana? Así las cosas, las elecciones impugnadas son pocas, los directores en función las ganan -las pocas veces que ocurren- y siguen ejerciendo el control. Las empresas y sus gerentes están sujetos a los mercados competitivos y a otras limitaciones, pero no a la autoridad de los accionistas. El régimen capitalista, absolutamente predominante en el mundo actual, avanza sobre la base de un acelerado proceso de innovaciones, y de una extraordinaria velocidad de los cambios tecnológicos. El capitalismo industrial generó un fuerte crecimiento e importantes transformaciones económicas, aunque presentó dificultades en la distribución del ingreso. Pero en las últimas tres décadas predomina el capitalismo financiero.Las bolsas abrieron esta semana registrando fuertes bajas, pero el dólar mantuvo su valor y los capitales se refugiaron comprando títulos emitidos por el gobierno de EEUU. Las aguas se irán calmando. El régimen capitalista no está en juego, pero el capitalismo financiero viene generando reiteradas crisis que los gobiernos de los países desarrollados no han podido resolver adecuadamente. Los conservadores creen que hay que minimizar la intervención del Estado bajando el gasto público para avanzar hacia el equilibrio fiscal. Eso generaría confianza en el sector privado, lo que traería mayores inversiones, crecimiento y mejoras del empleo. Pero para invertir debe haber demanda, que es lo que se deteriora con el descenso del gasto público. En los años 2011 y 2012 seguramente habrá recesión en EEUU y en muchos países de Europa.
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